El gobierno denunció una serie de ataques políticos y económicos sin precedentes por parte de la oposición para desestabilizar la gestión y de cara a las elecciones.
Se mencionaron pedidos de juicios políticos, el envío de 40 leyes al Congreso para romper el equilibrio fiscal y una corrida cambiaria equivalente a 70 mil millones de dólares.
Se defendió la resiliencia de la economía argentina ante este shock, destacando la gestión de "Toto" y calificando el programa económico como el "mejor en la historia".