Florencia Peña comparte su filosofía de crianza basada en la libertad y el respeto, destacando que sus hijos crecieron observándola como una mujer libre y que la respetan profundamente.
Considera esta libertad como la mejor enseñanza que puede dar como madre, enfatizando la fortaleza de la figura femenina en su familia y expresando tristeza por tener que hablar de estos temas en un contexto tan difícil.