La Procuración General de Rosario reforzó al Ministerio Público con dos fiscales de Buenos Aires, Juan Argibay Morina y Javier Arzudicalo, equipados con tecnología moderna. Esta intervención fue clave para que, tras un nuevo peritaje del teléfono de Baudaña, apareciera la figura del juez Salmaín.
Se revela que Salmaín habría conversado con Baudaña e incluso solicitado un trabajo para la mujer de San Milei en el ARCA. La información obtenida del teléfono de Baudaña llevó a este último a solicitar ser colaborador arrepentido, aportando pruebas nuevas y señalando a WePay como el receptor de los sobornos de empresarios.