Se retoma el caso del femicidio de Agostina con el testimonio de Ariel, el remisero. Se agradece su valentía al dar la cara y brindar detalles cruciales de la investigación. Se menciona que Ariel sufrió cuestionamientos en redes sociales por haber llevado a la menor, pero se defiende su accionar como ciudadano responsable.
Se discute la actuación de la justicia y la policía, criticando la lentitud en la toma de la denuncia y la liberación del presunto asesino, Barrelier, quien ya tenía antecedentes. Se hace hincapié en la importancia del testimonio de Ariel para destrabar la investigación.
Se informa que el fiscal tiene un anticipo de autopsia y se perfila la calificación de femicidio agravado. Se menciona la posibilidad de que Barrelier haya actuado con alevosía y premeditación. Se discute la pena de prisión perpetua y la necesidad de que el sistema judicial sea más efectivo y preventivo.