Se cuestiona el sistema judicial argentino, tildándolo de "absolutamente roto" y "cruzado con el poder político". Se plantean interrogantes sobre el brutal asesinato de Agostina y se insinúa que el fiscal Iván Rodríguez, quien actuó en el caso Barrelier, podría ser premiado.
Se reitera la posibilidad de que el femicidio de Agostina se hubiera evitado si se hubiera detenido a Barrelier por su causa anterior. Se menciona que no es un caso aislado, sino que hubo otra víctima que logró escapar de él.
Se insiste en la pregunta sobre quién protege a Barrelier, recordando que ya lo protegieron y que un familiar de un concejal poderoso del peronismo lo defendía. Se critica la lentitud de la justicia y la posible connivencia política.