La familia de Agostina espera la entrega de su cuerpo para poder darle el último adiós, mientras un santuario en su honor se colma de carteles, flores y fotografías. La comunidad expresa su cansancio ante la repetición de casos similares y la lentitud de la justicia.
El caso de Agostina se ha convertido en un símbolo de las falencias del sistema judicial, cuya actuación ha sido cuestionada en múltiples ocasiones. La familia, además de afrontar el duelo, debe lidiar con la incertidumbre sobre la entrega del cuerpo, que podría ser judicializado debido a la necesidad de continuar con análisis forenses.