Soledad, quien se describe como una expareja o amante de Claudio Barrelier, brindó detalles sobre la relación que mantenía con él y el uso de su vehículo. Según su testimonio, Barrelier le pidió prestado su auto, un Ford Forca Negro, una semana antes del crimen de Agostina y nuevamente el domingo posterior al asesinato para llevar ropa a un tío.
Soledad notó a Barrelier "un poco transpirado" pero no percibió nerviosismo. El auto le fue devuelto limpio, lo cual no le pareció extraño ya que a veces se lo devolvía lavado. La justicia investiga si ella tuvo algún tipo de vínculo o complicidad en la desaparición del cuerpo de Agostina.