Se dio a conocer un trabajo escolar de Agostina, la víctima, donde expresaba sus sueños y aspiraciones. En el escrito, la joven de 14 años manifestaba su deseo de ser psicóloga y hablaba de sus gustos personales, como su color preferido (celeste), su comida favorita (asado) y las películas que miraba.
El trabajo, presentado ante sus nuevos compañeros de colegio, revela a una adolescente con ilusiones y proyectos de vida truncados por el brutal crimen. El docente que mostró el escrito buscaba que se conociera el perfil de Agostina más allá de ser una víctima.