El fiscal Iván Javier Rodríguez consideró que no existían "indicios vehementes" de que Antonio Barrelier, principal sospechoso del asesinato de Agostina, entorpeciera la investigación o se sustrajera al proceso en caso de recuperar su libertad.
Esta afirmación, plasmada en la resolución judicial, sugiere que, a pesar de las graves acusaciones, el fiscal no advirtió un peligro procesal que justificara la permanencia de Barrelier bajo custodia. Ello ha sido interpretado como un mensaje de impunidad, indicando que secuestrar y asesinar podría no tener consecuencias graves a largo plazo.
Adicionalmente, el fiscal solicitó a Barrelier que se sometiera a un tratamiento por su adicción a las drogas, lo que refuerza la idea de que su condición de adicto era conocida y considerada en la evaluación de su situación procesal.