Chang Sung Kim describe las dificultades y el "papelón" que significó reencontrarse con el idioma coreano tras 50 años. Olvidó gran parte del lenguaje y utilizó un registro infantil al interactuar con nativos, lo que generó extrañeza.
Explica la estrictez del coreano con el idioma, con diferentes niveles de lenguaje para niños y adultos, y cómo su manejo inadecuado provocó miradas de desconcierto.
A pesar de la dificultad, reflexiona sobre la importancia de no negar el origen y la riqueza de reconectar con las raíces.