Expertos y panelistas analizan la complejidad del caso Agostina Vega, destacando que no solo la víctima directa sufre, sino también su entorno y la expareja del imputado, quien se siente engañada y defraudada.
Se compara al agresor con un "lobo con piel de cordero", resaltando la manipulación y el engaño que ejerce sobre las mujeres de su vida. La expareja, que le prestó el auto al imputado, es considerada una víctima más, habiendo sido utilizada y traicionada por el hombre en quien confió.
Se reflexiona sobre la posibilidad de que el agresor, de no haber sido detenido, hubiese continuado su modus operandi, afectando a más mujeres. Se menciona la impunidad pasada y cómo los contactos políticos habrían favorecido su situación anterior.
El debate se extiende a la responsabilidad de los padres en la crianza de hijos con tendencias psicopáticas y la dificultad de detectar las señales a tiempo. Se subraya la importancia de la intervención temprana y el apoyo a las víctimas y sus familias.