Se enfatiza que la víctima es Agostina y sus circunstancias, independientemente de las acciones o responsabilidades de otros.
Se reitera que el foco debe estar en el asesino, y se critica la tendencia a buscar justificaciones o atenuantes para sus actos.
Se menciona la intervención del padre, quien, a pesar de sus posibles errores, intentó proteger a su hija, y se lamenta el trágico desenlace.