Dos crímenes en menos de 12 horas conmocionan a Argentina, ambos con un modus operandi similar: delincuentes abordan a las víctimas y las asesinan. El primer caso fue el de un comisario que, al intentar resistirse a un robo, recibió un disparo mortal. El segundo, un chofer de aplicación que fue abordado por tres delincuentes mientras iba a buscar a su hija, también fue asesinado.
Los analistas señalan que estos hechos reflejan una falla en la seguridad del Estado, ya que "policías y ladrones viven en el mismo barrio". Históricamente, se creaban barrios policiales para evitar la convivencia y posibles enfrentamientos. Además, se critica que los policías ganan mal y deben realizar trabajos extras para llegar a fin de mes.
Se menciona la posibilidad de implementar créditos hipotecarios blandos para que los policías vivan en barrios más seguros, aunque se cuestiona si esto solucionaría el problema de fondo si viven en zonas marginales.
La investigación apunta a determinar si ambos crímenes fueron cometidos por la misma banda y se están analizando cámaras de seguridad para identificar a los delincuentes, quienes habrían escapado en un vehículo rojo y en motocicletas.