Dos robos con una diferencia de tres días entre sí y en el mismo barrio fueron cometidos por la misma banda. Los delincuentes ingresaron a las viviendas por el jardín, observaron las cámaras y en uno de los casos intentaron taparse al darse cuenta de que estaban siendo registrados. Robaron diversos objetos de valor.
En el segundo robo, ocurrido cuatro días después, los delincuentes maniataron y amenazaron a una familia durante dos horas antes de huir con todo lo robado en el baúl de un auto blanco y en un segundo vehículo, el de la familia asaltada.
Los registros de las cámaras de seguridad sirvieron para identificar el auto blanco y posteriormente atrapar a la banda. Hay tres detenidos, quienes resultaron ser empleados de la misma empresa, dos de ellos hermanos.