Un descubrimiento en El Infiernillo, Tucumán, arrojó una datación de 8.200 años antes del presente para grupos de cazadores-recolectores, confirmando su asentamiento en valles intermedios.
Este hallazgo, obtenido a través de análisis en laboratorios de Estados Unidos, contradice la creencia previa de que la mayor información sobre estos grupos se encontraba en La Puna.
Se considera a El Infiernillo el sitio arqueológico más antiguo de Tucumán y de los valles intermedios del país.