Se cuestiona la "miseria de algunos políticos" que defienden a personajes como Barrilier, sospechando que estos individuos realizan "trabajos sucios" para campañas políticas a cambio de favores.
Se plantea la interrogante sobre qué tipo de favor le debe Barrilier a los políticos para que lo defiendan de un hecho de violencia de género ocurrido el año pasado, sugiriendo que esta situación amerita una investigación paralela al caso principal.