La denuncia inicial sobre la desaparición de Agostina no provino de Barrelier, sino que se basó en una declaración vaga y direccionada hacia Franco, un joven con quien se creía que Agostina se había ido. La madre de Agostina, engañada, no sospechó inicialmente de Barrelier.
Se critica la falta de diligencia policial al no corroborar rápidamente la presencia o ausencia de Franco y al no considerar la posibilidad de un psicópata manipulador. La ausencia de antecedentes condenatorios de Barrelier dificultó la identificación de su perfil criminal.