Las afirmaciones de Luis Caputo sobre el supuesto fin del kirchnerismo son cuestionadas, recordando que en 2001, 2009 y 2013 también se predijo el fin de este espacio político sin que ocurriera.
Se argumenta que declarar el fin de una opción política no es democrático y que la gente debe tener la libertad de elegir. Si bien el kirchnerismo ha reducido su base de apoyo, el peronismo deberá definir su futuro electoral.
Se critica a Caputo por suponer que la economía no puede mostrar más inestabilidad y se le recuerda su rol en el endeudamiento durante el gobierno de Macri, advirtiéndole "nunca digas nunca".
Además, se menciona que la estrategia de Caputo de subir a Axel Kicillof al ring político podría ser contraproducente, ya que el peronismo está dividido y Kicillof es uno de los candidatos que podría capitalizar el descontento.