Se compara el caso Agostina con el "triple crimen", donde la prensa y la sociedad inicialmente culparon a las víctimas.
Se critica la tendencia a responsabilizar a las madres por las acciones de sus hijos, como se insinuó con la madre de Agostina, a pesar de que ella intentó denunciar la situación.
Se cuestiona la lentitud en la actuación de las autoridades, que permitió al agresor darse a la fuga, y se señala que la madre de Agostina posteaba mensajes de amor para su agresor días antes del crimen.