La investigación inicial sobre la desaparición de Agostina se centró en Franco, su supuesto novio de 18 años. La madre denunció la desaparición y sospechó que se había ido con él. La justicia demoró a Franco y allanó su casa, pero él presentó una coartada: estuvo preso desde la noche del sábado hasta la madrugada del domingo, impidiendo cualquier contacto con Agostina.
El padre de Agostina, enterado por un familiar, reprochó a la madre por dejarla ir con alguien desconocido. La justicia inicialmente consideró la posibilidad de que Agostina estuviera viva, pero la coartada de Franco y la falta de contacto con él debilitaron esa hipótesis.