La comunidad educativa y los padres de Agostina enfatizan la importancia de la prevención y el diálogo constante con los jóvenes sobre los peligros.
Se recalca que, si bien los adolescentes se creen grandes, es fundamental advertirles sobre la existencia de personas adultas perversas capaces de engañarlos y hacerles daño.
El trágico caso de Agostina debe servir como lección para que tanto padres como educadores hablen abiertamente con los niños y adolescentes sobre los riesgos y la importancia de cuidarse.