Laura Bisiglio destaca la vigencia de los cuentos clásicos como "Caperucita Roja", que siguen siendo preferidos por su capacidad de generar nuevas lecturas y finales alternativos.
Señala la importancia de reconectar con lo conocido y cómo los libros actúan como "construcción de afecto", brindando seguridad y disfrute.
Los cuentos que marcan nuestra vida se transmiten de generación en generación, formando parte de nuestra identidad y memoria colectiva.