Patricia Bullrich busca resguardar el voto republicano y la división de poderes, marcando distancia del gobierno de Javier Milei ante un posible autoritarismo y venganzas.
Se compara la conducción actual del gobierno con la de los Kirchner y Juntos por el Cambio, señalando una falta de admisión de diferencias en el oficialismo actual.
Bullrich, ahora senadora con autonomía, marca un límite al gobierno, a diferencia de su apoyo previo a pliegos como el de Ariel Lijo para la Corte Suprema.