Se destaca que la adicción a las drogas de Barrelier abre una olla que se viene ocultando en el barrio, considerado hasta ahora como tranquilo.
José, vecino, afirma que nunca notó movimientos extraños en la casa de Soledad ni en la de Barrelier.
Se menciona que Barrelier vivía en condiciones de marginalidad, pero esto no lo exime de responsabilidad.
La justicia investiga si es el único adicto en la zona y la posible vinculación con el narcotráfico.