El penalista Horacio Romero calificó a Barrelier como un "psicópata perverso, impulsivo, anormal e inafectivo", descartando la posibilidad de resocialización para el acusado del crimen de Agostina.
Romero basó su análisis en la personalidad del imputado y en la brutalidad del crimen, sugiriendo que este tipo de individuos no son aptos para la reinserción social y que el encierro es la única medida posible.
El especialista también señaló que la torpeza en el descarte del cuerpo y la limpieza de la escena del crimen indicarían una improvisación, pero que la naturaleza de los actos cometidos requiere una pena máxima.