Se reflexiona sobre la constante victimización y señalamiento hacia Bárbara Vélez en el ámbito mediático y judicial. A pesar de ser ambos acusados, la carga y el escrutinio recaen desproporcionadamente sobre ella.
Se critica la tendencia a culpar a la mujer en situaciones de violencia, mientras que el hombre, incluso con acusaciones, puede ser percibido como víctima o mediáticamente favorecido. La falta de justicia y la exposición constante generan un profundo dolor en Bárbara.