Un comisario, Diego Fernando Ponce, fue asesinado a balazos mientras esperaba a su hija a la salida de una clase de inglés. Fue emboscado por cuatro motochorros armados.
El comisario intentó defenderse con su arma reglamentaria pero recibió cuatro disparos. Alcanzó a decir a los vecinos "no me quiero morir". Se cree que uno de los delincuentes resultó herido.
Uno de los motochorros, de 19 años, tenía prisión domiciliaria y tobillera electrónica, y también violó esa medida. La policía ha identificado a todos los implicados y se están realizando allanamientos y seguimientos.