Se reflexiona sobre el estilo de arbitraje y la importancia del control del juego. Se destaca que la autoridad no debe ejercerse con autoritarismo ni la personalidad con soberbia. El control del partido se logra a través de la lectura del juego y la disuasión del conflicto, utilizando la táctica y la personalidad del árbitro.
La inteligencia arbitral es fundamental para conducir un partido, especialmente cuando se enfrentan figuras de gran peso como Messi o Ronaldo. A pesar de las diferencias individuales, el árbitro debe esforzarse por ser lo más justo posible y no hacer distinciones en la aplicación de las reglas, para evitar perder la imparcialidad y generar problemas.