La antigua planta de lavado de oro en La Carolina, construida por ingleses en 1850 para la explotación de oro del Cerro Tomolasta, ha sido transformada.
Actualmente, funciona como un espacio de encuentro para la comunidad local, similar a una pulpería, donde se reúnen gauchos, juegan al pool y al truco, y se ofrece comida típica.
El edificio, un gran salón de piedra de aproximadamente 20x40 metros, conserva su valor histórico y arquitectónico.