Se analiza la permanencia de Barrelier en el hospital de la cárcel, especulando si se trata de una medida para protegerlo de otros reclusos o si está relacionada con una supuesta tentativa de suicidio.
Se explica que el ingreso al módulo de hospital es un procedimiento estándar para evaluar la salud de los reclusos, pero se cuestiona el tiempo prolongado de permanencia en este caso.
Se descarta la idea de que los presos se maten entre sí como en las películas, aclarando que el director del penal tiene la responsabilidad de garantizar la seguridad.