Chang Sung Kim relata las dificultades de su madre para adaptar la cocina coreana a los ingredientes disponibles en Argentina en la década de 1960. La falta de condimentos como salsa de soja y picantes era un gran obstáculo.
Su madre, una excelente cocinera, recurría a métodos ingeniosos, como buscar información en el diario Clarín y abordar barcos japoneses o chinos en el puerto para conseguir los ingredientes necesarios.
La escasez de estos elementos esenciales dificultaba la preparación de platos tradicionales coreanos, a pesar de tener arroz, fideos y verduras.