Se aclara la confusión en torno a los recientes crímenes: el efectivo del Servicio Penitenciario Bonaerense no murió, sino que fue el pasajero de un chofer de aplicación que sí fue asesinado. El chofer fue abordado por cuatro delincuentes mientras recogía al penitenciario.
El chofer se resistió al asalto y recibió disparos. Tras el ataque, el penitenciario tomó el control del vehículo y lo trasladó al hospital Néstor Kirchner, donde lamentablemente falleció. Los delincuentes se dieron a la fuga y aún no han sido identificados.
Se investiga si el uso de uniforme por parte del penitenciario pudo haber sido un factor desencadenante del ataque, aunque no se descarta ninguna hipótesis.