Se reitera la gravedad de la situación que afecta a niños y jóvenes, y la necesidad de que la sociedad en su conjunto asuma la responsabilidad de su cuidado.
Se propone la creación de redes de contención más sanas y colectivas, tanto en el ámbito familiar como en el comunitario, para ofrecer espacios seguros donde las infancias y juventudes puedan desarrollarse y expresarse libremente, alejados de influencias negativas.