Se cree que Claudio Barrerrier descartó el teléfono celular de Agostina en un basural, donde fue activado posteriormente por un carrero. La justicia utiliza esta activación y las cámaras de seguridad para rastrear sus movimientos, sospechando que el vehículo utilizado fue lavado tras el crimen.
La investigación se centra en determinar cómo Barrerrier se deshizo del cuerpo y las pruebas, así como en la posible implicación de otras personas. La activación del celular y el análisis de las cámaras son claves para reconstruir los hechos.