El río Emscha, alguna vez considerado el más contaminado de Europa debido a vertidos industriales y residuales, ha experimentado una notable recuperación. Las antiguas minas de carbón de la región del Ruhr, que contribuían a la polución, ahora son museos. La implementación de un sistema de tratamiento de aguas residuales subterráneo y la renaturalización de más de la mitad de sus 350 kilómetros han transformado el río, que ahora alberga una diversidad de especies y es uno de los más limpios de Alemania.
Este proceso de saneamiento, que incluye tratamientos mecánicos, biológicos y químicos, ha permitido eliminar no solo los sólidos sino también nutrientes disueltos. Recientemente, se ha incorporado una cuarta fase de tratamiento para filtrar residuos de medicamentos, pesticidas y otros contaminantes, utilizando un innovador sistema de filtración textil.