Ariel, un remisero, relata su experiencia al trasladar a una menor de 14 años, Agostina, quien creía que iba a una sorpresa para su madre.
El remisero cuenta que la joven le brindó confianza y no notó nada sospechoso durante el viaje. Agostina le dio la dirección de memoria y pagó el viaje con una suma menor a la acordada, argumentando que era lo único que tenía.
Ariel se enteró días después, al ver la foto de Agostina en televisión, que la menor estaba desaparecida. Se comunicó con la familia y aportó información crucial para la búsqueda, que lamentablemente terminó con el hallazgo del cuerpo de la joven.
El conductor se siente afectado por la situación y reflexiona sobre la responsabilidad que podría haber tenido, aunque los demás insisten en que no tuvo culpa y que su testimonio fue fundamental para la investigación.