Se debate la aparente baja en los índices de femicidios y la politización del tema, con algunos sectores atribuyéndolo a la gestión de Javier Milei. Se señala que las políticas de seguridad no tienen un efecto inmediato y que la discusión sobre sus causas es compleja.
Se recuerda el caso de Alberto Fernández y las denuncias de su expareja, así como la reacción inicial de la policía de Córdoba en el caso de Agostina, que minimizó la denuncia de la joven. Se enfatiza que, a pesar de las mejoras numéricas, la violencia de género sigue siendo un problema grave que requiere atención constante.