El sábado, alrededor de las 13 horas, la perra Roma de la policía cordobesa encontró uno de los restos de Agostina. Inmediatamente se convocó a un perito forense, quien determinó que podría tratarse de una persona muy joven, posiblemente adolescente.
El rastro encontrado por la perra fue preservado como evidencia, y se inició un rastrillaje en la zona donde se halló el primer indicio. En ese lugar, a 18 kilómetros de la residencia del asesino, se encontraron los dos pozos donde estaban los restos.