Se defiende la labor periodística realizada en relación al caso Agostina, afirmando que la información difundida era veraz y que se actuó de buena fe. Se critica a los medios que actuaron de mala fe y se expresa que se retuvieron datos para proteger a la familia y honrar la memoria de Agostina.
Se hace un llamado a no culpar a los medios que actuaron correctamente y se destaca la importancia del trabajo conjunto y la ética profesional. Se subraya que la prioridad fue siempre el respeto por la familia y la víctima.