Se profundiza el perfil de Barrelier, destacando sus antecedentes de violencia y las amenazas ejercidas contra vecinos que se mudaron por temor a sus actividades. Se menciona la vinculación con una "barra brava" y la presunta venta de drogas en el domicilio, que funcionaba como un "bunker".
La psiquiatra forense Blanca Ugelman señala la gravedad del desmembramiento del cuerpo, indicando que podría haberse realizado mientras la víctima aún estaba con vida. La presencia de sangre hasta el techo y la posible ayuda de terceros para limpiar la escena sugieren un nivel de perversión y planificación extremo.