La línea C de subterráneos interrumpió su servicio de forma sorpresiva, afectando a miles de pasajeros que dependen de ella para movilizarse.
Los metrodelegados reclaman el incumplimiento de un acuerdo firmado el 31 de julio sobre la desinfección de los coches y la remoción de materiales peligrosos.
Las negociaciones entre Emova y Metrodelegados buscan levantar la medida de fuerza, pero aún no hay un horario definido para la normalización del servicio. El paro sorprendió a los usuarios, quienes no tuvieron tiempo de organizarse.