Mientras el mundo celebra el Día Internacional del Niño, millones de niños en Yemen enfrentan una infancia marcada por el desplazamiento, el hambre y la lucha por la supervivencia, debido a más de una década de conflicto.
En Sanaa, la capital yemení, Rafik Ahmed Abdo, de 11 años, tuvo que dejar de estudiar para ayudar a su familia. Con sus ventas de tunas, gana menos de 7 dólares diarios. El niño expresó su deseo de volver a estudiar para ser médico, pero la situación lo obligó a abandonar la escuela.