Se debate la aplicación de la perspectiva de género en casos de violencia, reconociendo que históricamente los hombres han ejercido posesión y poder sobre las mujeres.
Se argumenta que esta dinámica de poder puede llevar a actos de violencia y abuso, y que es fundamental analizarla para comprender las raíces del problema.
Se menciona que, si bien en el caso de Agostina el móvil principal no fue la violación, la perspectiva de género sigue siendo relevante para entender las motivaciones subyacentes en otros casos.