Se cuestiona la falta de perspectiva de género en la justicia, argumentando que se sigue culpando a la víctima y que los preceptos machistas impiden una actuación correcta. Se señala que esta problemática no es exclusiva de Córdoba, sino que se repite en toda Argentina, incluso en las comisarías al momento de realizar denuncias.
Se expresa la opinión de que nadie está suficientemente preparado para manejar casos como este y que la carga de la prueba recae sobre la víctima. Se critica la hipótesis de que la joven de 14 años se haya ido voluntariamente, argumentando que la presunción debe ser de máxima gravedad ante una desaparición.