El juicio por la muerte de Diego Maradona continúa con el foco en la actuación de los médicos y la atención brindada al astro. Se debate si la atención médica fue temeraria o correcta, y se espera que los jueces escuchen a todos los médicos involucrados para determinar las responsabilidades.
Se cuestiona la labor del psicólogo Carlos Díaz, contratado para tratar las adicciones de Maradona. La defensa de Díaz argumenta que su labor fue exitosa en alejarlo de las drogas, pero la fiscalía imputa haberlo medicado. La figura de la "coautoría funcional" es central en el debate, especialmente en relación a Díaz y otros profesionales, sugiriendo una posible intención de causar daño.
Se discute la importancia de la casa donde murió Maradona, pero se coincide en que lo crucial es la calidad de la atención médica recibida. Matías Morla, cuya palabra se espera en el tribunal, señaló que la casa no es relevante si la atención es adecuada.
En cuanto al consumo de marihuana, se desmiente que Maradona haya fumado, basándose en testimonios y la ausencia de rastros en la autopsia. Se enfatiza el respeto hacia la figura de Maradona y la necesidad de esclarecer las circunstancias de su muerte.
Las defensas son criticadas por intentar dilatar el proceso y maltratar a los testigos, lo que ha llevado a llamados de atención por parte del tribunal. Se busca agilizar el juicio, incluso considerando la posibilidad de extender las audiencias durante las vacaciones de invierno.