Las conversaciones de paz entre Irán y Estados Unidos se han roto. Irán argumenta que la decisión se debe a los ataques de Israel a Líbano, incluyendo zonas donde residen miembros de Hezbollah, rompiendo así un supuesto acuerdo de no agresión.
Desde la perspectiva de Donald Trump, la situación se complica debido a la política interna estadounidense y las críticas de políticos que dificultan su labor negociadora. Se menciona que la guerra en Medio Oriente es impopular y que el aumento del precio del combustible afecta a la economía.
Trump estaría pidiendo a Israel que frene los ataques, en una situación similar a la de conflictos anteriores. La posibilidad de un cese al fuego parece alejarse, lo que podría tener repercusiones económicas (aumento de precios) y sociales (más muertes) a corto y mediano plazo. Para Trump, esta situación en un año electoral es contraproducente.