Se revela un hecho escalofriante: el cuerpo de Agostina Vega, desmembrado y en dos conservadoras, se encontraba a menos de 5 metros del padre de la víctima el día de la detención de Claudio Barrelier. El asesino, con una frialdad impactante, negó tener conocimiento del paradero de la joven.
Este episodio subraya la crueldad y la falta de empatía de Barrelier, quien mantuvo los restos de Agostina cerca de su padre mientras le mentía descaradamente. La situación genera conmoción y repudio generalizado.