Se plantea la posibilidad de un femicidio indirecto en el caso de Agostina, donde el agresor podría haber actuado para vengarse de la madre, Melisa. La madre había denunciado previamente al detenido por violencia contra la niña.
Melisa reconoció haber tenido una relación con el detenido, pero aseguró que había terminado y que mantenían una amistad. Afirmó que siempre que estaba la nena, ella también estaba presente.
Se discute si este caso podría encuadrarse como femicidio indirecto, considerando la relación entre el detenido y la madre, y la denuncia previa por violencia hacia la menor.