El caso de Agostina, presunta víctima de femicidio, se ve envuelto en cuestionamientos hacia la investigación fiscal y la actuación de la justicia. Se debate la diferencia entre femicidio y feminicidio, donde este último implica la omisión o encubrimiento por parte del Estado.
Expertos señalan errores en los protocolos de investigación, como la demora en activar el alerta Sofía y la falta de preservación de la escena del crimen. Se critica la actuación de los fiscales por supuesta ignorancia o negligencia, lo que podría haber permitido que el sospechoso, Barrelier, tuviera tiempo para ocultar pruebas.
Además, se plantea la hipótesis de que el femicidio podría ser en realidad un feminicidio, si se comprueba que la inacción estatal contribuyó a la muerte de Agostina. La investigación también apunta a la posible vinculación del sospechoso con barras bravas y estamentos políticos, lo que añade complejidad al caso.
Se cuestiona la fecha de la muerte y la fiabilidad de las pericias, sugiriendo la necesidad de una intervención externa para garantizar la objetividad. La falta de preservación de la escena del crimen y el hallazgo de elementos en bolsas de basura son puntos de fuerte crítica hacia la labor policial y judicial.