Las últimas horas de Agostina, víctima de femicidio, están siendo analizadas a través de estudios forenses y la autopsia. Se busca determinar las circunstancias y el móvil de la tragedia.
Laura Quiñones, especialista en criminología, analiza el caso y sugiere que no se trata de un homicidio espontáneo, sino de un crimen premeditado con un alto grado de manipulación. La falta de signos de desorientación en la escena del crimen y el conocimiento del horario y lugar de abandono del cadáver refuerzan esta hipótesis.
Se destaca la posibilidad de que el agresor, con un historial de posibles abusos sexuales previos, haya actuado con arrogancia y autoconfianza, características de asesinos seriales. La víctima, a pesar de tener un padre policía, habría mostrado signos de defensa, lo que podría haber precipitado el desenlace fatal.